La fiesta de la paz.

colombia-luto

Bogotá 19 de junio de 2017.

Es indignante, triste y condenable lo que está sucediendo nuevamente en Colombia. Desde la época de la guerra narcotraficante de Pablo Escobar, no se registraba un ataque urbano tan ruin y despreciable como el perpetrado el pasado sábado en el Centro Comercial Andino de Bogotá.

Los autores de este nuevo acto terrorista no pueden seguir esperando más favores del gobierno como respuesta a su accionar delictivo.

La desgastada palabra PAZ, convertida en fetiche y obsesión ególatra de un presidente tramposo, no puede seguir siendo el pretexto para perseguir a los ciudadanos que no alcahueteamos su distorsión, ni para colmar de premios inmerecidos a una banda delincuencial a la cual le han sido otorgados beneficios más allá de la impunidad y la participación en política.

Frente a las aberrantes ventajas concedidas a las farc, que desgraciadamente lograron imponer el terror como forma válida de hacer política, la justicia pasó a ser tan condenable como quienes la exigimos.

Los colombianos sentimos legítimo repudio por atrocidades como ésta y no queremos seguir viendo que los mecanismos de coacción y presión de los verdaderos enemigos de la paz, consigan prebendas, beneficios e impunidad a punta de terror.

Sembrar miedo, desconfianza y desesperanza, siempre en contra de víctimas aleatorias en absoluta indefensión, es la manera más cobarde y miserable para presionar al gobierno que, en su demostrada laxitud, le ha transmitido al país el mensaje de que la justicia no existe y se aplica sesgada y selectivamente, de acuerdo solo con los intereses particulares de unos cuantos.

El tiempo, las circunstancias y los hechos, nos ratifican todos los dias que sin verdadera justicia la paz es inalcanzable porque cada pandilla al margen de la ley recibió el mensaje de que el único modo de conseguir sus objetivos es recurriendo a toda clase de abominables delitos.

Juan Manuel Santos le abrió la puerta a una estrategia maquiavélica que no tendrá límites en ausencia de una verdadera autoridad que él está muy lejos de encarnar.

Los colombianos estamos en nuestro legítimo derecho de exigir al gobierno de Juan Manuel Santos que permita que las autoridades apliquen rigurosamente la ley sobre aquellos que están cumpliendo su amenaza de guerra urbana si el país no se doblega completamente a sus intereses y deseos, así como está en la obligación de gobernar para todo el país y no solamente para una minoría de delincuentes que quieren arrinconar la nación a toda costa.

La impunidad y falta de autoridad a la que nos están queriendo acostumbrar, no es el camino para combatir a los violentos.

¡Exigimos firmeza, veracidad, transparencia y justicia!

(Hemos pospuesto para la próxima semana la publicación de la segunda parte de “Los desaparecidos que aparecen y otras muchas historias”)

María Fernanda Cabal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s