Supermercados “Romaña”

Bogotá, febrero 25 de 2018

La Fiscalía General de la Nación puso al descubierto la semana pasada, toda una red de testaferrato para ocultar los millonarios negocios de lavado de dinero de las FARC.

Se descubrió que la cadena de 60 supermercados Súper Cundi, es de alias Romaña y figura a nombre de una banda delincuencial, que no solamente fungía como propietaria, sino que también se dedicaba a buscar secuestrables para arrebatarles sus bienes. Así fue exactamente como sucedió con esta cadena de supermercados, que en los años 90 era de propiedad de un empresario cundinamarqués, víctima de secuestro.

La fortuna de Romaña supera los 627.000 millones de pesos entre sociedades, establecimientos de comercio, cuentas bancarias, casas, lotes predios rurales y urbanos, apartamentos casas y vehículos.

Y mientras Colombia se debate entre la corrupción la desinstitucionalización y la crisis económica, las bandas narco terroristas que nunca cumplieron las condiciones mínimas para un acuerdo de paz con justicia, siguen delinquiendo sin que nada les pase.

En ninguna parte del mundo ningún pacto, contrato, acuerdo, alianza o asociación que se constituya en el orden privado o público, puede ser incumplido por alguna de las partes sin consecuencias. Sin embargo las FARC han sido beneficiarias de toda clase de prebendas a cambio de nada mientras siguen delinquiendo sin que esto les quite beneficios.

Es inconmensurable el daño que Juan Manuel Santos le ha causado a Colombia, pero por encima de todo, el más grave, es el mensaje generalizado que delinquir en Colombia es un magnífico negocio y que a más graves sean los delitos, mayores serán los premios a otorgar.

Las heridas más grandes a Colombia son de orden moral, de respeto por la Constitución, las instituciones, la autoridad, la democracia y la voluntad popular.

Así empezó Venezuela. Por lo menos tenemos un espejo en donde vernos y evitar un futuro igual o peor.