Una paz arrogante y sin Dios

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Bogotá, abril 01 de 2018

La verdadera paz en Colombia nunca será posible mientras la verdad, la ética, la moral y la justicia, estén tan lejos de la realidad cotidiana. Con cada ejecución de los pasos del proceso de La Habana, se evidenció la desvergüenza y el cinismo de un gobierno que jamás tuvo límites y que ratificó con cada hecho, que la paz nunca fue su objetivo.

Juan Manuel Santos y todo su aparato comprado, sometió al país a una dicotomía absurda y mentirosa, al mismo tiempo que acentuó una inversión de valores en la sociedad, convirtiendo en cotidiano lo que a todas luces fue, es y seguirá siendo sólo un juego de intereses mezquinos.

La ilusión de paz ha sido solamente un perfecto disfraz para llevar a niveles insospechados la corrupción del Estado, que bajo el manto noble de un bien superior, dilapidó el erario en contratación, ignoró por completo a las verdaderas víctimas y enalteció a los victimarios en una suerte de tinglado kafkiano que superó la capacidad de asombro de los colombianos.

El mensaje que Colombia ha recibido en los casi ocho años de gobierno de Juan Manuel Santos ha sido, no solamente de inversión de valores en lo social, sino de estimulación del crimen, menoscabo económico y político, detrimento moral y ético y absoluta desidia por la educación, la infancia y el sistema de salud. Un aluvión sin fin de derroche, sumado a la reducción moral de un país manipulado por la polarización, generó un fenómeno social atípico que se constituye fácilmente en caldo de cultivo para el peligroso populismo.

Y sólo hay que volver a lo básico y sencillo de la condición humana. Bajando la guardia ante Dios y haciendo una reflexión sencilla de principios, podemos entender que si todo se hiciera bajo los preceptos cristianos, la paz no sería inalcanzable y nuestro país simplemente no estaría en la caótica anarquía del vampirismo político. ¡Así de inexplicable es el país del Sagrado Corazón!

7 respuestas a “Una paz arrogante y sin Dios

  1. Nada mas cierto y que análisis tan elocuente de nuestra realidad actual.
    Ojalá lo entendieran así muchos de nuestros líderes de opinión.

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  2. Nada mas cierto y real que esta descripción de nuestra realidad actual.
    Ojalá así la entendieran muchos de nuestros «líderes» de opinión.

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  3. Palabras que deben impulsar a la reflexión de quienes gobiernan con objetivos de beneficio personal y desprecio del bien común. Felicitaciones

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  4. Una description perfecta de la realidad Colombiana, que nos ha dejado perplejos a todos ante la magnitud de la deprabacion social. Y la incapacida de muchos para verla. Dios en su infita Misericordia tenga piedad de Nuestro Pais.

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