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Fuera Santos ¡Fuera!

Tenemos muchas razones para salir a marchar el próximo 1 de Abril. Razones de conciencia, de responsabilidad ciudadana, de protesta, de patriotismo, de absoluto hastío y rechazo a todo cuando encarna Juan Manuel Santos.
Las palabras se acabaron y los hechos nos aplastaron. La impotencia y la rabia que crecen día por día bajo su gobierno,  no deja lugar a nada más.
Es hora de que los colombianos dejen de pensar que lo que vive el país hoy es un problema de partidos o de pugnas personales. Es hora de despertar al indiferente, porque su patria, esa que un día tuvo esperanza,  está siendo asaltada cínicamente por el poder encarnado en un solo hombre, por encima de lo más sagrado de una democracia: la voluntad popular.
Somos muchos más que los arrodillados, que los enmermelados, que los cómplices y que los ingenuos e indulgentes  que todavía piensan que hubo que “tragarse algunos sapos”  y que aquí no va a pasar nada. Somos muchos más que no justificamos tantos hechos de corrupción para avalar la falsa paz con la que nos convertirán en esclavos.
El cinismo extravagante con que el gobierno maneja su íntima y evidente relación de complicidad con las FARC, es inconcebible. La desfachatez con que asume la recién destapada corrupción con que financió sus campañas, la perversa capacidad para  acomodar sus fichas en el Congreso, en las Cortes, en la Fiscalía, está llevando a la ciudadanía a límites insuperables.
Santos tradujo en Reforma Tributaria el hueco fiscal que ocasionó con su re-elección robada.
Triplicó la deuda externa, abocando al país a un endeudamiento impagable.
Legalizó el narcotráfico, el abuso sexual, el reclutamiento de menores, el secuestro y la extorsión, todo por la paz.
Armó shows mediáticos para aplaudir secuestros y asesinatos.
Ha humillado a un país entero a cambio de nada.
Se ha hecho el indiferente con los secuestrados que aún están en poder de la guerrilla, ha evitado exigir la liberación de los niños reclutados, para no poner en evidencia un crimen de lesa humanidad. Ha sobornado al Congreso para avalar el Fast Track, mediante el cual, ilegalmente, ha hecho aprobar la Justicia Especial para las FARC.
Ha permitido el increible aumento de los cultivos de coca;
ha favorecido el blanqueo de dineros de los terroristas, disfrazándolo de “conexidad con la rebelión”.
El gobierno no tiene argumentos creíbles y las FARC han aprovechado su ambición de popularidad internacional para fortalecerse, re-inventarse y seguir delinquiendo a través de su “disidencia”, mientras hacen exigencias sin cumplir por lo menos con sus compromisos.
Santos debe salir del Palacio de Nariño. En un Presidente indigno. Por eso todos los marchantes este próximo 1 de abril, entonaremos la frase “Fuera Santos ¡Fuera!”  ¡Y que se vaya!
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El 8.000 repotenciado.

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Bogotá, 17 de septiembre de 2017.

En esta semana, una nueva advertencia del gobierno norteamericano acerca del impresionante  aumento de los cultivos de coca en Colombia, incentivó el cinismo y la compulsiva mitomanía de Juan Manuel Santos.
Con su habitual desfachatez, Santos ha pretendido culpar a Estados Unidos de no «combatir el consumo», después de estar no solamente dispuesto, sino ávido de recibir los recursos para la lucha contra el narcotráfico, de los que Colombia ha sido  beneficiaria y que él necesita malgastar en diversas necesidades de su cómplice gobierno. Con absoluto cinismo, con los mismos actores de reparto y con peores consecuencias: narcos y asesinos impunes empoderados dando cátedra de paz, unas instituciones hechas trizas y una nación sin futuro como paria en el concierto internacional.
Durante largos años hemos denunciado cómo los acuerdos de La Habana, no solamente otorgan impunidad a todos los crímenes de las Farc, sino que favorecen el crecimiento del narcotráfico y permiten el lavado de dinero, producto del «delito conexo» a la rebelión.
Para cualquier operador, receptor de este tipo de millonarias ayudas, su obligación es mostrar resultados ¿Y cuáles han sido? Un aumento de 40.000 a 180.000 hectáreas sembradas de coca, a causa de unos acuerdos de paz, diseñados para que un enorme sector de las Farc siguieran delinquiendo y que, sin ningún asomo de vergüenza, establecieran conexidad entre el narcotráfico y el delito político. Esto, con la complicidad y anuencia de algunos que hoy se quieren desmarcar de su responsabilidad para aspirar a la Presidencia de la República.
El producto de tanta complacencia con las actividades criminales de las Farc, podría causar la descertificación a Colombia, como país que combate el tráfico de drogas, con el posible y consecuente recorte o supresión de la ayuda económica.
Juan Manuel Santos puede pronunciar su discurso para atrapar a ignorantes incautos, acudiendo a la manida excusa de «los muertos los ponemos nosotros», pero las cifras no mienten, solo revelan que su lucha ha ido en otra dirección.
Quizá su desgastado discurso convenza a unos cuantos en Colombia, pero no a un gobierno que pide cuentas de las enormes erogaciones que hace, con el único fin de aplicar todas las medidas para combatir este delito.
El Presidente Trump sabe que en Colombia, lejos de combatir el tráfico de drogas, se ha repotenciado.
El 8.000 de Samper, es una travesura comparado con lo que ha hecho con Colombia Juan Manuel Santos.

 

 

Una mirada con los dos ojos.

 

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Bogotá, 10 de septiembre de 2017.

Mientras desde todos los flancos, las Farc se han burlado del pueblo colombiano, con la anuencia y respaldo irrestrictos del gobierno de Juan Manuel Santos; la comunidad católica se abstrajo en el regocijo espiritual de las palabras conciliadoras del Papa Francisco.
Como un bálsamo para el generalizado inconformismo, multitudes se congregaron para saludarlo y escucharlo y aunque, en términos religiosos, dejó un mensaje esperanzador; Santos quiso de manera insistente y descarada, politizarlo y convertirlo en un espaldarazo a sus abyectos acuerdos de paz.
Ninguna de las aberraciones en que desembocó el proceso, cambia por el simbolismo del perdón y la reconciliación que predica el catolicismo porque éste, también habla de arrepentimiento y justicia. Lejos están los terroristas de las Farc de mostrar humildad y mucho más de ser objeto de un mínimo de justicia, condición sine qua non para una paz auténtica.
De la enorme capacidad de torcer la verdad e invertir la realidad para hacerse con un aura de víctimas y no de los victimarios que son, dan cuenta la impunidad y la elegibilidad política. La primera, nisiquiera fué reemplazada por justicia restaurativa y la segunda, premia con poder a sujetos con siniestros prontuarios delictivos.
La interminable lista negra de la guerrilla terrorista en Colombia, ha sido neutralizada ante los ojos desprevenidos del ciudadano común con la falsa magnificación de los casos de falsos positivos, en los que se vieron involucrados muchos militares, en el ejercicio legítimo de su deber constitucional. La típica materialización de «pagar justos por pecadores», en la que los justos son muchos y los pecadores pocos.
La Corte Penal Internacional, se acerca a los falsos positivos con la mirada del ojo izquierdo, mientras el ojo derecho lo tiene ciego.
Hay 139 soldados desaparecidos, más de 400 secuestrados de los cuales ya nadie habla y un número indeterminado de menores reclutados, que nunca aparecieron. Sin embargo la Fiscal, Fatou Bensouda, vendrá a Colombia a enjaular a  Generales de la República.
El Estado Colombiano no debería permitir tal disparidad, porque en aras de la paz, se está sembrando en las entrañas de la patria, la mayor injusticia y humillación a sus instituciones.
Dios no permita que enterremos la verdadera historia, para dar paso a la ignominia y la dominación claudicante de la paz.

La Fiesta Roja.

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Bogotá. 5 de septiembre de 2017.

Las Farc, lograron hacer su fiesta con la alevosa provocación que los caracteriza, y el respaldo incondicional del gobierno; que les ayudó a sortear la situación por la cual se les había negado el permiso para efectuarla.
Usaron la Plaza de Bolívar, el lugar más emblemático y simbólico de Bogotá, para hacer una burla humillante que exalta su larga y sangrienta carrera criminal, como si con ella retaran la memoria de tantos muertos que dejaron a su paso; y la dignidad de las víctimas que aún esperan reparación.
En un acto de elevado cinismo, proyectaron su nuevo logo sobre la Catedral Primada y a ritmo de música popular, divirtieron a cientos de guerrilleros que trasladaron desde las zonas veredales, para asistir a la celebración de su impunidad y del triunfo de la delincuencia sobre la justicia.
Los medios de comunicación, algunos acostumbrados a difundir sesgadamente lo que conviene al gobierno, cubrieron casi con admiración el acto, con el que conjuraron una victoria que les fué otorgada a través de engaños, mentiras, trampas y complicidades criminales.
Timochenko pronunció un discurso que no se compadece en ningún renglón con las barbaries que cometieron y el terror que sembraron, aplicando su estrategia de inversión revolucionaria y convirtiéndose, como en las leyendas heróicas, en el protagonista de la defensa de los desvalidos para que su narrativa psicótica borre de un plumazo que esos mismos, a quienes en su imaginario «defendió», son los mismos a quienes desplazó, secuestró, asesinó y desapareció durante décadas.
Que nadie olvide a las víctimas revictimizadas, a los secuestrados que desaparecieron, a los niños que nunca devolvieron, al narcotráfico que aumentó peligrosamente sus tentáculos, a las armas que no entregaron, a las franquicias que otorgaron al ELN y al tenebroso brazo armado que dejan delinquiendo a sangre y fuego.
Que nadie olvide que nunca ocultaron sus verdaderos objetivos, porque la falta de  memoria solo contribuye a cimentar el camino del triunfo de mal.
Un remedo de paz que vulneró los más elementales principios de justicia, debe asimismo generar la fuerza de quienes no aceptamos que los muertos son un vulgar chiste y que la sociedad que anhelamos debe fundarse en principios no negociables. Jamás premiar a quienes atenten contra su existencia.
La fuerza indignada para rescatar la patria de la macabra receta comunista ya está aquí. Todo depende de cada ciudadano, de cada uno de ustedes, para que se sume en la defensa de la dignidad de una nación, a la que no quieren dejar vivir como República, sino convertirla en un contrato social fallido.
Listos estamos para la Resistencia. Y listos estamos para derrotar al régimen en 2.018.

Colombia debe recuperar la dignidad y decencia

Unos trastos viejos, unas botas usadas, unos traperos sucios y unos cuantos exprimidores de naranjas; fueron parte del inventario presentado por los terroristas de las Farc, para reparar a sus víctimas.

La simbología de semejante pormenor, no solamente representa una burla para los colombianos, sino que desdibuja completamente la reiterada afirmación del gobierno, en la que las víctimas serían objetivo central de los «beneficios» del acuerdo de paz.

Los demás bienes y posesiones ofrecidos por las farc para la supuesta reparación, adquiridos a sangre y fuego no representan ni un mínimo porcentaje de su verdadera fortuna. Décadas de abigeato, extorsión, secuestro, narcotráfico y minería ilegal, terminaron siendo ocultados con burla incluida.

Profundamente indignante, que el Vicepresidente, Óscar Naranjo, haya salido en defensa de semejante intento de humillación y revictimización; asegurando que tal inventario, fué una simple «equivocación». El país entero, incluidos quienes vendieron su apoyo a cambio de espesa mermelada, entienden que era absolutamente ridículo relacionar «calderos, platicos y sal de frutas» y hasta las intangibles e insultantes cirugías de pene y várices.

El grupo terrorista, que ha sido beneficiario de toda clase de prebendas excesivas e inimaginables a cambio de una firma, que representó la trampa y el asalto más cínico y vil a los colombianos, sigue triunfalistamente queriendo pisotear el derecho de las víctimas.

La dignidad de un pueblo, refleja la estatura de su evolución como sociedad. Lo que hoy vivimos es un perverso remedo, en el que el estado de derecho se pervirtió tras un acuerdo de paz que esconde las verdaderas intenciones de quienes hicieron carrera criminal y hoy son premiados con poder e impunidad total.

Ese, es el vergonzoso resultado de un pacto para acabar con la institucionalidad, la democracia y la dignidad de Colombia.

Nunca se vió tanto cinismo patrocinado y promovido por un gobierno.

Colombia debe recuperar la dignidad y la decencia.

@MariaFdaCabal

Colombia, país sin justicia.

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Bogotá, 21 de agosto de 2017.

Desde el año 2.008, el Presidente Álvaro Uribe, advirtió de las extrañas y sesgadas sentencias emanadas de la Corte Suprema de Justicia; siempre enfocadas en favorecer a la izquierda radical de Colombia y  perseguir a todos los que a ella se opusieran.
Ya para esa época, la Corte avaló las declaraciones de Salvatore Mancuso, que le convenían; pero desestimó otras del mismo personaje, que los implicaban en corrupción.
Muchos medios de comunicación, aupados por el enfrentamiento de Uribe, con la ya muy corrupta Corte cooptada por diversos intereses, se dieron a la tarea de satanizarlo. Especialmente, después de la posesión de Santos en 2.010.
Hace seis años, en Agosto de 2.011, esa misma Corte negó la reposición que interpuso el entonces Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez; quien buscaba que el alto tribunal le diera validez a las pruebas halladas en el computador de Raúl Reyes. Este fallo favoreció claramente a todos los presuntos implicados con el grupo terrorista, entre ellos, Piedad Córdoba y Wilson Borja.
El sorprendente, absurdo y abyecto fallo generó una inmensa frustración en las cientos de miles de víctimas de las farc, por la nula ética y sentido de justicia del máximo tribunal.
Colombia, es el único país del mundo que, después de haber abatido heroicamente a uno de los más sanguinarios cabecillas de un grupo narcoterrorista, desecha miles de pruebas contenidas en su computador.
Con todas esas evidencias documentales, no solamente se hubiera logrado judicializar a toda una red criminal, sino que hubieran evitado la comisión de nuevos delitos además de rescatar la verdad, como derecho de las víctimas de la guerrilla, que, como siempre, tienen condición de segunda categoría y en último lugar.
Se seguía entonces calculando desde la Corte la estrategia comunista de desestimar todo lo que claramente involucraba a la izquierda en corrupción y delitos atroces y perseguir enconadamente a militares y uribistas, que luchamos solos contra el remedo de la división de poderes.
La semana pasada, después de la visita a Colombia del Vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se destapó la tremenda corrupción de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Un audio incriminatorio aportado por la DEA, obligó a la Fiscalía a abrir investigación a Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino, a quienes no solamente les fué retirada la visa americana, sino que deben responder por el origen de sus inmensas fortunas.
Quedan muchas preguntas en el aire, pero toda la certeza con respecto a un punto en que los «odiadores antiuribistas» caen en negación total: Uribe siempre tuvo la razón. La Corte Suprema de Justicia ha estado cooptada por las mafias que pagan fuertes sumas de dinero a jueces, fiscales y magistrados para condenar inocentes y absolver culpables.
¿Cuáles son las verdaderas razones por las cuales el gobierno americano intervino?
¿Por qué la oficina antinarcóticos de Estados Unidos es la que  destapa los más escandalosos casos de corrupción que no son descubiertos aquí y solo se investiga por petición de ellos?
¿Deberían revisarse las sentencias proferidas por una Corte corrupta que no tiene autoridad moral ni ética para impartir justicia?
María Fernanda Cabal.

La Visita del Papa

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Bogotá, 13 de agosto de 2017.

La Visita del Papa.

La próxima visita del Papa Francisco, despierta toda clase de sentimientos encontrados y pasiones dentro de la comunidad cristiana.

Hay quienes consideran que el Papa Francisco, es un Papa progresista y un transformador de una iglesia arcaica, cuya misión evangelizadora debe precisamente incluir todas las diferencias de una sociedad diversa.

Otros, por el contrario, como José Galat, señalan que es un “papa falso” y que su visita puede inducir a los colombianos a una desgracia. Afirma también; que es un Papa ilegítimo por cuanto su predecesor fue obligado a renunciar. Lo califica de  farsante y afirma que niega verdades de la fe cristiana y confunde a la gente con herejías.

También hay cristianos no católicos que consideran que ha ido demasiado lejos y que sus prolongados silencios e indiferencia frente a hechos inaceptables de regímenes represivos, ha levantado sospechas de posibles simpatías por regímenes de izquierda radical.

En este sentido, se concluye que quien funge de representante de Dios en la tierra y como tal debería condenar abiertamente la injusticia, terminó de alguna manera siendo tolerante con ellas.

Para ejemplo, se cita su visita a Cuba, que resultó tan frustrante para los cubanos como exitosa para el régimen. Con desilusión, líderes  activistas de derechos humanos como las Damas de Blanco, observaron cómo el Papa Francisco departía  abiertamente con los hermanos Castro, en vez de aliviar el dolor de aquellas mujeres y madres que terminaron siendo absolutamente ignoradas.

Asimismo se cuestiona su posición frente al desastre humanitario de Venezuela, producto de la dictadura chavista, que ha causado perplejidad. A gritos, le pidieron los venezolanos pronunciarse; y no solamente hizo oidos sordos a su clamor, sino que fué abiertamente despectivo cuando Lilian Tintori viajó al Vaticano a suplicar audiencia. Esta vez tampoco el Santo Padre tuvo la benevolencia cristiana de recibirla.

Bien distinta fué  la misión  de Juan Pablo II y sus esfuerzos por tumbar el comunismo en Polonia y derribar la cortina de hierro, para liberar los pueblos oprimidos de la Europa del Este.

Así, pues, con emoción por una parte de la población y con rechazo, desazón o tristeza, por otra, se espera su controvertida visita en un clima creado alrededor del un evento que tampoco parece  regocijar a todos; porque se presume que se enaltecerá una farsa rechazada en las urnas y se bendecirá un acuerdo donde los que masacraron a cientos de miles de inocentes, quedarán impunes.

María Fernanda Cabal.

Vino por lana y salió trasquilado

El refranero popular, habla de “ir por lana y salir trasquilado”, de “tiros que salen por la culata”. Exactamente eso sucedió a Daniel Samper Ospina, la semana pasada, cuando el Presidente Álvaro Uribe, fué conminado por la justicia a retractarse de su acusación de «violador de niños» al satírico columnista.

Aunque la rectificación fué hecha antes de la demanda y Uribe explicó que la palabra «violador» no se refería estrictamente a acceso de tipo sexual; Samper, llevó la pretendida ofensa personal a la instancia judicial, cuya decisión fué proferida en tiempo récord, algo completamente inusual en nuestro paquidérmico y parcializado sistema.

Con lo que no contaba Samper, tan acostumbrado a la constante injuria disfrazada de sátira y chiste, era con que en redes sociales se desempolvaran sus prácticas poco decentes de exposición de menores de edad desnudos en la revista Soho y sus comentarios de tipo sexual, con respecto a las «lolitas» de 14 años que allí aparecían; como también sus palabras denigrantes, displicentes y bajas en contra de mujeres que posaron para la revista. Durante más de una semana fué expuesto el odio visceral que destila en contra de sus contrarios políticos, para recibir aplausos de propios y extraños.

Alentado por el gremio periodístico y envalentonado por un grupillo de violentos antiuribistas, terminó con su imagen por el suelo, otorgándole a Uribe la gran oportunidad de elevar su inquebrantable popularidad.

En rectificación hecha a su acusación y con la altura que lo caracteriza, Uribe le cumplió a la justicia, pero dejó claro que Samper es un personajillo despreciable.

A pesar del virulento escándalo y acompañado de un gremio que, en muchos casos, manipula información amparado en la «libertad de expresión» sin ninguna consecuencia legal, a Samper le salió literalmente el tiro por la culata. Y aunque manifestó que había marcado un lindero, todo parece indicar que quien tiene linderos nuevos es él.

Espectacularmente Daniel Samper «vino por lana y salió trasquilado»

Y MADURO, TAMBIÉN CAERÁ. 

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Bogotá, 30 de julio de 2017.

Y MADURO, TAMBIÉN CAERÁ.

El oscurantismo tropical, se vive hoy en Venezuela. Los últimos resquicios de democracia serían eliminados de su presente y futuro, después de haberla saqueado y envilecido durante dos décadas.

Y lo intentan con tanto cinismo, que aún llaman “proceso democrático” a la estocada final con que la pretenden sepultar.

La extrema gravedad de su situación, llevó a los venezolanos a las calles a entregar su vida, lo único que aún les queda de la “revolución del siglo XXI”, cuyo significado fué destrucción moral, ética, ecónómica, social y política.

Como síntoma de la peor enfermedad de cualquier sociedad, la izquierda se disfrazó de democracia y poco a poco fué carcomiendo sus instituciones y acaparando todos los poderes para ostentar el totalitarismo con que, a pesar de la voluntad de un pueblo entero y después de más de un centenar de vidas aniquiladas de frente al mundo, quieren concretar la más cruel e inhumana dictadura.

El éxodo de venezolanos, en condiciones absolutas de pobreza e indefensión, es el triste resultado de la continua complicidad de la inoperante e ineficaz “comunidad internacional” que apoyó y cohonestó todas las aberraciones del régimen.

Pocas voces tan claras, coherentes y valientes como la de Maria Corina Machado, que en este punto de inflexión, se dirigió hoy a su pueblo, alentándolo a continuar la lucha, a no abandonar la firmeza en que fundan su última esperanza.

Con constituyente o sin ella, Maduro debe caer. Y en el mejor de los casos, la reconstrucción de Venezuela será un proceso largo y doloroso.

Dios los acompañe… ¡Son unos valientes!

María Fernanda Cabal.

Atrapados, sin salida.

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Bogotá, 23 de julio de 2017.

Recientes denuncias hechas por desmovilizados de las Farc y que han sido difundidas por Herbin Hoyos, dan cuenta una vez más del accionar maquiavélico y perverso de este grupo terrorista.

El Decreto 899 de Marzo 17 de 2.017 expedido por el gobierno, otorga beneficios y prebendas a los guerrilleros desmovilizados y liberados de las cárceles. Sin embargo, para tener acceso a estos beneficios, deben presentarse en las zonas veredales y someterse nuevamente a la disciplina guerrillera, hacer parte de su andamiaje político, carnetizarse y doblegarse a que sean las Farc quienes expidan la lista única de beneficiarios, aunque ellos comprobadamente hayan pertenecido a sus filas y quieran empezar a hacer una vida en la civilidad alejados de las estructuras terroristas.

Quienes se nieguen a continuar perteneciendo a la recién creada organización política de las Farc, no serán acreditados por ellos para hacerse acreedores a los beneficios que se les otorgará por dejar de delinquir.

Una vez más el gobierno está dando evidentes muestras de ser cómplice de un malintencionado y perverso accionar político calculado en contubernio con las Farc. Lejos de procurar el bienestar, la paz y la reinserción a la vida civil de los antiguos guerrilleros, los está obligando a permanecer dentro de sus estructuras, so pena de perder las prebendas ofrecidas por el gobierno.

Los recursos asignados para compensar la desmovilización están siendo manipulados por las Farc para vengarse de ex-combatientes que consideran traidores por no querer continuar en sus filas. Los denunciantes afirman querer salir a capacitarse en el SENA, trabajar y aportarle a la sociedad como hombres nuevos.

La pregunta para Juan Manuel Santos es: ¿Creó el Decreto 899 para seguir complaciendo a las Farc, por encima de la supuesta paz que dice perseguir?

¿Tendrán que someterse todos los ex guerrilleros, incluidos los ya desmovilizados y/o desvinculados ideológica y militarmente a ese grupo, a la tenaza del pcc/farc para acceder a beneficios y evitar ser perseguidos o asesinados por traidores a la causa revolucionaria?

LOS DIGNOS DUEÑOS DEL BULLYING

El gremio periodístico en Colombia pierde por completo el equilibrio informativo, cuando quien genera bullying es uno de sus miembros.

El Presidente Uribe ha sido una víctima constante de los agravios, amenazas, injurias, calumnias y atropellos de anónimos escondidos tras un monitor y de periodistas que se amparan en la “libertad de expresión”,  para matonearlo y ofenderlo sistemáticamente.

Daniel Samper Ospina dejaría de figurar en el panorama nacional si no hiciera mención del nombre Alvaro Uribe. Su popularidad se reduciría a unas escandalosas fotos de menores de edad desnudos, a sus mails secretos refiriéndose soezmente a las mujeres, a su debilidad por “lolitas” de 16 años, sus comentarios lascivos sobre ellas y su capacidad de decidir cuál de todas iba en la portada de Soho.

Sorprende mucho que las periodistas feministas que exigen respeto todo el tiempo, no hayan reaccionado a la libertad de Samper de referirse a mujeres “marimachas” y “gurrecitos arrechantes”.

Aunque Samper esté muy indignado, ¿Cuántas veces ha injuriado este personaje a Uribe sin que  él haya reaccionado, tal y como amerita el calibre de sus agresiones? Ostenta este señor la típica actitud “progresista” de posar de víctima después de lanzar las piedras.

Samper destila odio por Uribe y lo manifiesta de un modo virulento e incisivo, lo que demuestra claramente que los medios son capaces de actuar parcializadamente  exculpando a quien agrede todo el tiempo y atacando a quien reacciona, provocado por su matoneo y grosería.

Los medios de comunicación deben demostrar equilibrio e imparcialidad, especialmente en momentos como éste. Y yo, que bastante sé de burlas y matoneo ante la mirada, algunas veces impávida e indiferente, otras cómplice, de la prensa, apoyo incondicionalmente a Uribe, porque hay quienes quieren banderillar sin que lo embistan.

@MariaFdaCabal